Cuando las cosas vienen como una rueda de caballitos que gira y gira sobre lo mismo cada vez, seguramente algo está a punto de suceder.
Las relaciones son procesos complicados que demandan mucho sacrificio y esfuerzo. Es realmente lamentable cuando tu contraparte no se da cuenta del trabajo y dedicación que se da a eso que es tan importante para llenar ese componente de felicidad que completa el rompecabezas.
Los días pasan y la rueda de caballitos gira cada vez más rapido, como queriendo eyectarte de ese curso sin fin. Excusas vienen y van para justificar lo injustificable, cualquier desliz es perfecto para sacarte del curso y finiquitar las cosas.
El espacio, las amistades, la rutina… sin excepciones, cualquier cosa es válida para argumentar. Jugarretas de manipulaciòn para dar una falsa sensación de culpa, sarcasmo, ironías… la lista es tan larga que mi mente se pierde entre tanta estupidez!
Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos e intentos por mantener el buen curso, llega lo inevitable… como una ráfaga aparece, tal cual, la figura de una excusa que es la mas burda, incongruente y estúpida de todas. Lo que menos imaginaste, aquello por lo que jamás tu mente podria lucubrar como un motivo de fin…
Esa estupidez tiene el poder de destrucción necesario para no dejar rastros, para acabar con todo aquello que se construyó. Es el fin.
Qué triste es! Qué estúpido es! Qué final mas estúpido!