Final estúpido

Cuando las cosas vienen como una rueda de caballitos que gira y gira sobre lo mismo cada vez, seguramente algo está a punto de suceder.

Las relaciones son procesos complicados que demandan mucho sacrificio y esfuerzo. Es realmente lamentable cuando tu contraparte no se da cuenta del trabajo y dedicación que se da a eso que es tan importante para llenar ese componente de felicidad que completa el rompecabezas.

Los días pasan y la rueda de caballitos gira cada vez más rapido, como queriendo eyectarte de ese curso sin fin. Excusas vienen y van para justificar lo injustificable, cualquier desliz es perfecto para sacarte del curso y finiquitar las cosas.

El espacio, las amistades, la rutina… sin excepciones, cualquier cosa es válida para argumentar. Jugarretas de manipulaciòn para dar una falsa sensación de culpa, sarcasmo, ironías… la lista es tan larga que mi mente se pierde entre tanta estupidez!

Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos e intentos por mantener el buen curso, llega lo inevitable… como una ráfaga aparece, tal cual, la figura de una excusa que es la mas burda, incongruente y estúpida de todas. Lo que menos imaginaste, aquello por lo que jamás tu mente podria lucubrar como un motivo de fin…

Esa estupidez tiene el poder de destrucción necesario para no dejar rastros, para acabar con todo aquello que se construyó. Es el fin.

Qué triste es! Qué estúpido es! Qué final mas estúpido!


Cuando decir “ya basta”, no basta

La paciencia es un don que pocas personas llegan a dominar con precisión. Asimismo, la tolerancia, la comprensión y la prudencia son otros conceptos muy difíciles de manejar.

Medir palabras y acciones es una muy buena manera de exhibir los niveles de paciencia, tolerancia, comprensión y prudencia que se han llegado a desarrollar en nuestra persona. Nos permite convivir con nuestros pares en armonía, respeto y tranquilidad, para el bienestar propio y de los demás también.

Sin embargo, el caso contrario tiene la gran capacidad de romper todo tipo de equilibrios en las relaciones con los demás. No tener bien claro el alcance que nuestras palabras pueden llegar a tener, por simples que sean, se convierten en verdaderas armas que desgarran con alta facilidad la más sólida base afectiva entre la gente.

Es más agravante cuando se advierte con un “ya basta” para evitar cruzar esa línea tan delgada, pero a veces la terquedad de las personas y esa falta de claridad en el concepto “medición de las acciones” puede muchísimo más que cualquier advertencia…

Nadie está exento de lo que les he externado, ni siquiera mi persona, pero es hasta que vivimos personalmente las cosas cuando aprendemos que los “ya basta” y todas esas alarmas que rondan por ahi siempre aparecen por un motivo.

Por favor, manténganse atentos a lo que les advierten.

 

 


13-01-2001 | A diez años, la vida cambia.

Iniciábamos ese año, las incertidumbres de abrir los ojos a la realidad del mundo luego de años encapsulado en la microsociedad que la educación media te ofrece. Aspiraciones, sueños y metas por estrenar justamente en esos meses siguientes cuando repentinamente la tierra se sacudió, dando así un recordatorio que la vida no se da como uno la planea.

Muchos van a recordar esa fecha como algo trágico que paralizó a un país pequeño, pero a este servidor le recuerda que hace diez años no tenia la más remota idea de los cambios que se venían. El mundo, la sociedad, la economía y muchas otras cosas dejarían de verse tal cual y se convertirían en presas de algo totalmente diferente. La tecnología apoderándose de las vidas de millones, cambios en los patrones de consumo y conducta, etc.

2001 fue un año de revoluciones, manifestaciones violentas y muchas otras situaciones al nivel mundial y de nuestro pais. Para mi, significó dar el paso hacia la “vida adulta”, con todos los tropiezos respectivos, comenzar a entender que la vida se hace a partir de esfuerzos, apoyos y colaboraciones, que la gente llega a tu camino con un propósito, las oportunidades deben ser aprovechadas y que de todas las experiencias -buenas y malas- se aprende para mejorar; que para alcanzar un cambio es necesario comenzar por uno mismo, y tantas otras ideas que ahora rondan en mi cabeza, producto de esta década que he sabido aprovechar muy a mi manera.

A diez años, puedo decir que la vida ¡es una gran cosa! y quien se niega a verlo así no vive, es esclavo de la vida y la sociedad.

Vamos a ver lo que tenga que decir en diez años…

 


Amistad y compromiso

En otro de mis momentos de distracción laboral, me encontré con esta frase que sin duda alguna define el alcance que una buena amistad puede tener:

“En las buenas soy tu amigo, en las malas soy tu hermano”

Es bonito experimentar las bondades de una amistad verdadera. Sentir el compromiso que existe con la otra persona y los momentos que se comparten de la cotidianidad. Esta frase en particular habla de la incondicionalidad, lealtad y entrega que un amigo puede llegar a tener hacia su contraparte.

Definitivamente, tener verdaderos amigos comprometidos contigo se siente muy bien.

Y tu, ¿qué tipo de amig@ eres?


La incerteza del mañana

Cada vez que se intenta cerrar un círculo de vida o una etapa, en nuestro interior se gesta una pequeña batalla para no perder la seguridad que el presente nos brinda. Comenzamos a pensar en las bonanzas o perjuicios que la situación actual nos proporciona y analizamos las propuestas que se pueden dar al futuro.

Proyectos, actividades, objetivos nuevos y una cantidad de ideas invaden la mente. Pensar en el mañana y las oportunidades de mejorar y hacer cada vez más por otros y nosotros mismos te pone en una situación de altas emociones y al mismo tiempo, de grandes incertidumbres.

Analizar los diferentes caminos que se pueden tomar para el más allá del hoy abre un universo de posibilidades, buenas y malas, en donde al final… solo el destino y la voluntad del Ser Superior tienen la última palabra.

¿Qué será de tu mañana?


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