Los trapos sucios se lavan en casa
Junio 8, 2009
Que frase mas idónea para lo que se viene a continuación. Cuando uno tiene problemas con sus funciones internas, y con esto me refiero a que el cerebro y el corazón tienen algun tipo de conflicto interno, generalmente las personas acostumbramos buscarle soluciones sin intermediarios (al menos su servidor asi procede).
Cuando ajenos a nosotros toman parte en los mecanismos de nuestro autocontrol, se generan reacciones, conclusiones, reflexiones y procesos que definitivamente alteran el curso de cualquier cosa que venga relacionada con los motivos que quitan balance al orden mental.
Es por esta razon, que su servidor se priva del derecho a expresar libremente los conflictos internos que el cerebro batalla en el diario vivir, para evitar consecuencias y alteraciones que van mas allá del perímetro personal y lleguen a afectar los diferentes circulos de convivencia que se puedan tener, indistintamente de su naturaleza.
Es una verdadera lástima cuando esa frontera tan pequeña es atravesda, porque una vez se atraviesa es como haber firmado una sentencia a muerte: las personas tienen dominio de tus decisiones y no hay manera de devolverte el control.
Externar sentimientos e ideas profundas o que cimientan la esencia de alguien definitivamente es el mejor regalo que se le puede ofrecer a cualquier persona, pero a la vez se transforman en el arma por excelencia para destruir lentamente y sin necesidad de ultimarle o quitarle la existencia terrenal a quien te las confió.
Dicen que la vida no se vive plena cuando nunca se ha salido herido del corazón o la mente, y quizá tengan razón… pero ¿De qué sirve la vida plena asi como la pintan, si quizá las heridas son tan profundas que no te permiten continuar viviendo?
El pasado es algo que se ve de lejos, pero es un recuerdo crudo de todo aquello que te define en el presente y que te proyecta hacia el futuro. Definitivamente, el pasado vivido no es cancelable y aunque en ocasiones la voluntad por olvidar exista, nunca dejaremos de sentir sus repercusiones en las acciones del futuro.
Estoy conciente que anhelaré muchísimo la tranquilidad de saberme dueño de mis problemas internos, pero también sé que este es el precio que se debe pagar por no haber lavado mis trapos sucios en casa…