No les parece cómico que inmediatamente después que alguien te pone las cartas sobre la mesa respecto a situaciones duras y dolorosas, ésta con total frialdad espere que absolutamente todo siga el curso que llevaba hasta ese momento?

Considero que nada puede hundir mas a una persona emocionalmente adolorida que el hecho de estar sabedor de la situación que le acongoja por boca de la misma gente que le daña, y muchisimo mas si ésta, con absoluta y polar frialdad, simplemente no se inmuta ante la evidente devastación que el otro padece por su culpa.

Aquel cinismo (conciente o inconciente) se inserta con fuerza como una daga en lo mas profúndo del ser, sintiendo la impotencia de tener escapatoria ante tan despiadado ataque.

Y bueno, ¿Qué Hacer?

Opciones habrán muchas, supongo, pero todas requieren un poco de voluntad por parte de todos los afectados, especialmente de quien ofende. Pero como es de esperar, esa cláusula no siempre se cumple y es alli donde el problema se agrava.

Quizá la solución mas práctica ante la falta de interés de la parte ofensora, y para el bienestar de la parta ofendida, sea necesario cortar de raíz todo nexo que les vincule, ya sea por un tiempo o de manera permanente, puesto que la parte ofendida tendría muchísimos problemas para reponerse de los daños causados.

Es un poco triste verse en situaciones como las que les relato, pero seguramente muchos de ustedes ya lo han podido experimentar. Sin embargo y si la voluntad reina, posiblemente esos episodios de dolor puedan convertirse en algo mucho mejor si de verdad todos ponen de su parte para salir adelante.