Cada vez que se intenta cerrar un círculo de vida o una etapa, en nuestro interior se gesta una pequeña batalla para no perder la seguridad que el presente nos brinda. Comenzamos a pensar en las bonanzas o perjuicios que la situación actual nos proporciona y analizamos las propuestas que se pueden dar al futuro.
Proyectos, actividades, objetivos nuevos y una cantidad de ideas invaden la mente. Pensar en el mañana y las oportunidades de mejorar y hacer cada vez más por otros y nosotros mismos te pone en una situación de altas emociones y al mismo tiempo, de grandes incertidumbres.
Analizar los diferentes caminos que se pueden tomar para el más allá del hoy abre un universo de posibilidades, buenas y malas, en donde al final… solo el destino y la voluntad del Ser Superior tienen la última palabra.
¿Qué será de tu mañana?
29/11/10 at 9:49 am
Pues, en alguna medida no concuerdo con tu punto de vista… si bien es cierto la cuestión de las emociones que involucran pensar o soñar con los cambios que trae el mañana, soy mas del pensar que debemos de vivir en el presente… y ubicarnos siempre…
Solo construyendo y viviendo plenamente… el presente, podremos tener futuro.
Saludos..
De todas maneras gracias por compartir, saludos.