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Aqui está, para los locos…

Justo antes de plasmar mis locuras aquí en esta ocasión, terminaba el relato biográfico que Walter Isaacson hizo sobre una de las mentes más brillantes de la revolución digital: Steve Jobs.

Quizá este servidor no posea el nivel de locura y genialidad reflejada en la narración, pero es una historia motivadora para quienes nos encontramos en esa búsqueda constante por marcar una pauta en la historia, de algún modo y a cualquier escala (círculo personal, comunidad, región, pais, el mundo), sin perder la propia identidad en el proceso.

Hay tanto que quisiera explicarles, pero se me hace tan difícil encontrar las palabras para ello… solo sé que en la locura de nuestras ideas se encuentra la grandeza.

 


Sobre el debate absurdo en El Salvador acerca de las uniones entre personas del mismo sexo.

El Salvador es un país muy pequeño, si lo vemos en comparación con casi el 90% de naciones hermanas que conforman la América Latina.

Somos un país donde día con día perdemos nuestra identidad, saqueada brutalmente por el fenómeno de la Globalización y sus venenos. Donde el salvadoreño promedio tiene poca educación y se rige por ideas en su mayoría obsoletas y que sólo reafirman más los modelos de conducta violentos, discriminatorios y que logran segmentar convenientemente a nuestra extremadamente fracturada sociedad salvadoreña, en beneficio del gran capital y sus regentes.

Es bajo este contexto, sobre estas ideas acarreadas durante siglos de colonización y opresión, representados magistralmente por monarquías, gobiernos e intereses económicos; que nos encontramos en una lucha constante por validar los derechos a los que tenemos potestad de exigir como ciudadanos y ciudadanas de nuestras sociedades “democráticas”.

Derechos que son diariamente violentados utilizando los métodos más diversos: abusos de autoridad, discriminación, distribución inadecuada de recuersos, maltrato, estigmatización de grupos… y la lista podría continuar hasta el punto de ver a la mismísima muerte como la forma más brutal de quebrantar el derecho más fundamental de toda la sociedad.

Es aquí en esta coyuntura de violaciones constantes, donde nos encontramos con una nueva amenaza, disfrazada de moral y discursos conservadores dictados por siglos de intolerancia a lo desconocido, a reconocer la naturaleza implícita en todo lo que habita sobre este planeta.

La diversidad sexual es una temática tan controversial, que ahora tiene la capacidad de polarizar a una nación entera y sumergirla en un debate moral, científico y religioso. Esa capacidad de reducir a pocos escombros lo que en realidad importa: LAS PERSONAS.

Y es que la diversidad sexual es sólo una pieza del rompecabezas que conforma al ser humano, pero que hoy por hoy es la herramienta perfecta para atacar a un segmento de la población que también tiene el derecho a exigir que se le tome en cuenta y que se le de la oportunidad de darse a conocer en su realidad absoluta, dejando a un lado las concepciones y juicios que instituciones antiguas, e incluso arcaicas, de la sociedad han sentado sobre nuestras mentes para no dar paso a un verdadero respeto y tolerancia sobre las diferencias que caracterizan de manera natural a nuestra comunidad humana.

Las personas tenemos el derecho a ser tan nosotros mismos como queramos, expresando libremente nuestras formas particulares de pensar, actuar, sentir, e incluso de intimar y convivir con nuestros pares. Y si la sociedad salvadoreña tuviera la visión que muchas y muchos tenemos sobre estos principios tan básicos, creo que esas declaraciones que buscan validar al matrimonio, una institución que ha sido tan cambiante a lo largo de la historia humana, bajo el concepto de la unión exclusiva de una pareja hombre-mujer quedarían como verdaderas burlas al intelecto.

La maquinaria humana es demasiado compleja como para encasillarla en moldes creados a conveniencia por unos cuantos para someter minorías.

APOYEMOS LA DIVERSIDAD, QUE SOMOS TODAS Y TODOS.


2012

Poner todos los contadores a cero y dar inicio nuevamente a muchas cosas es lo habitual para muchos y muchas cuando de cambiar año se trata. Para mi, más allá de pasar la página, nuevo año representa retos de continuidad para muchos proyectos e ideas que están alli, cocinándose con el paso del tiempo.

Últimamente he llegado a la conclusión que la vida es un camino que se crea todos los días, y que ciertamente nunca tendremos la certeza de lo próximo que vendrá.

2012 promete mucho, esperemos su desenlace.


Final estúpido

Cuando las cosas vienen como una rueda de caballitos que gira y gira sobre lo mismo cada vez, seguramente algo está a punto de suceder.

Las relaciones son procesos complicados que demandan mucho sacrificio y esfuerzo. Es realmente lamentable cuando tu contraparte no se da cuenta del trabajo y dedicación que se da a eso que es tan importante para llenar ese componente de felicidad que completa el rompecabezas.

Los días pasan y la rueda de caballitos gira cada vez más rapido, como queriendo eyectarte de ese curso sin fin. Excusas vienen y van para justificar lo injustificable, cualquier desliz es perfecto para sacarte del curso y finiquitar las cosas.

El espacio, las amistades, la rutina… sin excepciones, cualquier cosa es válida para argumentar. Jugarretas de manipulaciòn para dar una falsa sensación de culpa, sarcasmo, ironías… la lista es tan larga que mi mente se pierde entre tanta estupidez!

Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos e intentos por mantener el buen curso, llega lo inevitable… como una ráfaga aparece, tal cual, la figura de una excusa que es la mas burda, incongruente y estúpida de todas. Lo que menos imaginaste, aquello por lo que jamás tu mente podria lucubrar como un motivo de fin…

Esa estupidez tiene el poder de destrucción necesario para no dejar rastros, para acabar con todo aquello que se construyó. Es el fin.

Qué triste es! Qué estúpido es! Qué final mas estúpido!


Cuando decir “ya basta”, no basta

La paciencia es un don que pocas personas llegan a dominar con precisión. Asimismo, la tolerancia, la comprensión y la prudencia son otros conceptos muy difíciles de manejar.

Medir palabras y acciones es una muy buena manera de exhibir los niveles de paciencia, tolerancia, comprensión y prudencia que se han llegado a desarrollar en nuestra persona. Nos permite convivir con nuestros pares en armonía, respeto y tranquilidad, para el bienestar propio y de los demás también.

Sin embargo, el caso contrario tiene la gran capacidad de romper todo tipo de equilibrios en las relaciones con los demás. No tener bien claro el alcance que nuestras palabras pueden llegar a tener, por simples que sean, se convierten en verdaderas armas que desgarran con alta facilidad la más sólida base afectiva entre la gente.

Es más agravante cuando se advierte con un “ya basta” para evitar cruzar esa línea tan delgada, pero a veces la terquedad de las personas y esa falta de claridad en el concepto “medición de las acciones” puede muchísimo más que cualquier advertencia…

Nadie está exento de lo que les he externado, ni siquiera mi persona, pero es hasta que vivimos personalmente las cosas cuando aprendemos que los “ya basta” y todas esas alarmas que rondan por ahi siempre aparecen por un motivo.

Por favor, manténganse atentos a lo que les advierten.

 

 


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